Tomar decisiones.
El mayor impedimento para reducir los tiempos es psicológico: es necesario admitir que se puede estar equivocado o incluso que se puede haber producido una derrota táctica a corto plazo.
Una startup sin personas comprometidas y apasionadas está muerta el día que abre sus
puertas. «La gente de una startup» es diferente. Piensan diferente. Por el contrario, la mayoría
de las personas son buenas ejecutando. Trabajan para vivir, hacer bien su trabajo y disfrutar
de su familia, su vida, sus aficiones, incluso algunos disfrutan cortando el césped. Son
fenomenales ejecutando tareas fijas y es una vida maravillosa para casi todo el mundo.
Las personas que han liderado casi todas las startups de éxito de la historia son simplemente
diferentes. Son un porcentaje muy pequeño de la población mundial y sus cerebros están
diseñados para el caos, la incertidumbre y una velocidad de relámpago. Están concentradas
irracionalmente en las necesidades de los clientes y en la creación de productos excelentes.
Su trabajo es su vida. No es de 9 a 5, es 24/7. Éstas son las personas que crearon startups de
gran crecimiento y mayor éxito.
Comparadas con las grandes empresas, las startups necesitan directivos cuyas habilidades
son radicalmente distintas. Las startups necesitan directivos que se sientan cómodos con
la incertidumbre, el caos y los cambios (con presentaciones y ofertas que cambian todos
los días, con un producto que cambia a menudo, con pruebas y sacando ideas de los fracasos
en lugar de estrechando la mano por los éxitos).